
Una trilogía que se hereda de la unidad de una mujer que se fue plasmando entre los recuerdos de una lozanía siempre presente, el camino incierto de las piedras en su prístina adolescencia, y por último la lluvia y el sendero espiritual, trazado desde sus propios encantamientos una vez que el adulto reflexionar de sus pisadas, le forja el alma de vivencias y ritos.
En su deambular literario, Jacqueline nos interna en el bosque profundo de su verde sur colosal, con toda la curiosidad de una pluma ávida de historias que entrañablemente viene con ruido de cascadas, trinos de pájaros y el balido lejano que enciende las noches frías de su generosa tierra.
En sus escritos, se advierte la tinta india que la recorre con todo un ritual casi esotérico aunque anclado profundamente de su naturaleza terrestre y cosmogónica. Matices que, sin dudas, insertos en un lenguaje de sublime heterogeneidad, nos hace propios.
Partir desde la puerta de su casa para llegar a volar por los intrincados vericuetos de su mística curiosidad hasta alcanzar laderas celestes, es un placer desmedido, sortilegios de increíble belleza.
Sus tres obras, gestadas en su debida oportunidad, hoy Jacqueline las reúne, con el escondido propósito de dejarnos un legado de trascendente belleza literaria y un generoso testimonio de vida.
Vengan a recorrer este valle que asombrado mira, cerros, montañas, volcanes y ríos y contempla deslumbrado los misterios lácteos de un firmamento estrellado. La niña bruja, aparecerá en el menguante de la luna montada en su escoba de luceros.
Jaime León Cuadra
Agosto 2011
Québec, Canadá
Portada-Derechos Reservados:Cristobal Sandoval Lagos
Ver libro aquí: Memoria de una cita Inconclusa
Jacqueline Lagos
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